Carlos Ernesto García – Escritor – El Salvador / España

Carlos Ernesto García, lectura UTEC, El Salvador. nov. 2013Santa Tecla (El Salvador) 1960. Autor de los libros de poesía “Hasta la cólera se pudre”, “A quemarropa el amor” y “La maleta en el desván”, reunidos todos ellos en la antología “Poemas de amor, locura y muerte”. Autor también de “El Sueño del Dragón”, donde narra su viaje por el río Yangtsè (China) y “Bajo la Sombra de Sandino”, basado en una serie de entrevistas a destacados ex comandantes sandinistas. En los últimos años, su trabajo poético ha sido llevado al teatro por la compañía neoyorkina Guacamolink Performing Arts; a la pintura por el artista Mark Debroux y a la canción por la formación nicaragüense Los de Palacagüina, entre otros. Su obra poética está traducida al inglés, el chino, el francés, el italiano, el catalán y el albanés. Desde finales de 1980 vive en Barcelona (España) desde la cual, durante los últimos años, invitado por diversas instituciones culturales y académicas de los Estados Unidos, América Latina, Europa y Asia, ha desarrollado una intensa actividad cultural.

PATRIA

Mi patria es inabarcable y lejana.
En ella no hay banderas que ondeen.
Aquí el sentido de pertenencia
suena absurdo y vacío
como un tronco hueco.

En esta patria
hay un corazón que late con fuerza
desde donde me asomo a una ventana
que da al mar.

Mi patria es inabarcable y lejana.
Inmensa como el silencio.

Carlos Ernesto Garcia Barnes and Noble, New Jersey, 1994
AMOR CLANDESTINO

No importa que me niegues
más de tres veces
como una piedra.

Porque esa mirada lánguida
que ensombrece tu rostro
al  pronunciar titubeante
mi nombre
te delata.

ALTA TRAICIÓN

Por un instante de tu boca
me robé el mar
que puse a tus pies
sin darte cuenta.

Por una caricia tuya
pacté con los dioses del mal
un boleto sin regreso
hasta su infierno.

Por una de tus miradas
¡Tan solo por una!
Cuarenta años más tarde
escribo estos versos
sin la esperanza
de que un día los leas.

Jesús Ferrero y Carlos Ernesto García, Barcelona 1988
BREVE POEMA DE AMOR

Vos sabés que yo
vengo de la melancolía a la melancolía
que confundo todos los lugares
la Plaza del Zócalo con el Parque Hula Hula
el Danubio con el Lempa
a los niños andaluces con los de Panchimalco
la torre de París
con las de electricidad que daban frente a mi casa
allá en San Martín
cerca de Suchitoto.


la verdad es que lo confundo todo
hasta el color de tu pelo
con la espesa oscuridad de los cafetales.

LOS BARCOS

Arrecia la tormenta.
Los barcos chocan entre sí y se hunden.

Ya no tengo más hojas en el cuaderno.
Retiro los pies de la cuneta.
Me levanto empapado por el agua.

Se acabó la guerra.
Carlos Ernesto García El Basan, Albania, 2010
PRIMER BESO
A una muchacha
cuyo nombre no recuerdo

Cuando te besé
(Fue en casa de una amiga tuya
que me gustaba)
era la primera vez que te besaban.

Sentí tu cuerpo temblar contra la tierra.

Nunca más volví a verte ni besarte
pero cuando te recuerdo
no sé por qué
aún siento tu cuerpo temblar contra la tierra.

VERANO DEL 80 Y CINCO

Apoyada contra la pared.
Una joven de falda corta
quieta espera.

La miro.
Toso.
Doy una bocanada al cigarrillo.
Formo una corona de humo
que circular se enreda entre sus piernas.
-Cierra sus ojos y suspira-.

El metro estacionado ya
abre sus puertas.
Subimos en distintos vagones
y nos dejamos llevar.

Carlos Ernesto García ComisarioExpo.Escoles d'altres mons, febrero2009Tarragona (España)
LA MÁGICA FLORENCIA

Entre el añejo rojo de los tejados
surge con su magia la cúpula del Duomo.
La lluvia que no cesa
me conduce hasta el ponte vecchio
donde las jóvenes quieren ser Beatrice.

Recorro las calles y plazas.
Imagino a los mercaderes.
A los soldados conduciéndose a la guerra
con sus armaduras de lata.
A Rafaelo y a Brunelleschi camino del trabajo.
Florencia en otro tiempo capital.
Ciudad de los ricos banqueros del renacimiento.

Lo que daría yo
por echarme un trago de chaparro
en un vaso precioso de los Medici.

EL DESCANSO DEL GUERRERO

Harto de todas las batallas
el guerrero tomó su espada
que hundió en la arena
y pensó:
Este es un buen lugar
para la muerte.

Indiferente
cayó la tarde.
Nadie preguntó por el guerrero.
A nadie importó el lugar escogido
para el descanso.

Una tormenta de arena
se encargó de sepultarlo.
Abono no fue para la tierra
sino pasto para el desierto.

Carlos Ernesto García Durres, Albania, marzo 2010

CIUDAD DE HIERRO

Ahora sé que eres vulnerable.
Que pueden tocar tu corazón
y derrumbarte.

Sé que no sólo es abatible
el verde en la montaña
el árbol en la sierra.

Sino también tú
ciudad de hierro
donde apenas sí germinan
las hojas de la hierba.

Hong Kong, China, 2008
LA PASIÓN

Existe bajo el follaje
de tu luz de amanecer.

Se aloja sobre el canto
de una nota wagneriana.

Se esconde tras una muralla
de hojas de jazmín.

Se baña con plumas exóticas
en una playa de África.

Se sumerge en tu pupila
y en el frío de tu piel
que no duerme conmigo
desde hace siglos.

ANACAPRI

Apoyo ligeramente mi cuerpo
en una esfinge de granito.
Una joya más
colocada en los jardines
de la excéntrica Villa de San Michele
desde donde se contempla a lo lejos
-entre la bruma de la mañana-
el Golfo de Nápoles.

Murmuran los lugareños
que en Anacapri Alex Munthe
fue un refinado anfitrión
del viejo Nietzsche
de Gorki y de Lenin.
Tres caballeros
como Emiliano Zapata
como Pancho Villa

de mirada felina
de atusado bigote.

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