San salvador recuerda a los 43 desaparecidos con poesía

43 ayotzinapaWaldemar Romero

Tomdo de El Beisman

“Vivos se los llevaron”
—Ayotzinapa en café Maktub en San Salvador

A menudo hacemos ejercicios de retrospectiva. Por ejemplo, el muro de desaparecidos durante el conflicto armado en El Salvador sirve como cicatriz de un pasado que muchos y tan solo una minoría ha podido olvidar. Es como un equinoccio que depara un olvido crónico para una sociedad donde su historia siempre se verá violentada.

Ayotzinapa aún mantiene vivo el recuerdo de 43 normalistas desaparecidos. Fue un año de muchas hipótesis posibles, un año marcado por una cantidad cuantiosa de mentiras que pretender difuminar oficialmente el caso. Pero los resultados son lo contrario y el efecto acapara la atención de medios internacionales, movimientos sociales y las redes sociales en el hemisferio del internet.

San salvador también recordó a los 43 desaparecidos en café Maktub donde convergen escritores jóvenes y artistas emergentes. Ahí se reunieron bajo el recital de poesía: “Vivos se los llevaron”. Recital que terminó siendo un homenaje literario: “Todos somos San Salvador, todos somos Ayotzinapa”. La lectura de poesía, tuvo un fin común: “Recordar este acontecimiento que ha marcado un ito en la historia social del continente”.

Obeb Alfaro, pintor y gestor cultural, menciona sobre la tragedia de Ayotzinapa: “la desaparición de personas es algo repetitivo en nuestra sociedad. Se dio tanto en el pasado como en la actualidad y por eso mismo es algo difícil de superar”. Esta respuesta en voz alta hace eco en el pensamiento de otros artistas que pertenecen a distintos movimientos sociales de San Salvador.

Por su parte Juan Deras, coordinador de actividades en el café Maktub comenta sobre el homenaje literario a los 43 desaparecidos: “tiene que haber una difusión de este tipo de actividades no solo en El Salvador sino en todo el continente”.

El poeta y profesor Alberto López Serrano, uno de los precursores de la iniciativa, hace un análisis de los acontecimiento de hace un año en Ayotzinapa así como la respuesta social de algunos sectores salvadoreños.

¿Qué representa Ayotzinapa para el escritor Joven?

Es un hecho que movilizó muchos sectores de la sociedad mexicana, pero también de toda Latinoamérica. Desde el exterior se convirtió en apoyo a los hermanos mexicanos. Recordamos a los desaparecidos como lo hacemos nosotros con el conflicto armado salvadoreño. Los escritores jóvenes tienen que manifestarse ante esos sucesos.

¿Tuvo alguna trascendencia un homenaje literario en San Salvador?

Fue una manera de manifestarnos en contra de la poca eficiencia de las autoridades y no nos quedamos dormidos. Muchas personas desaparecen actualmente en nuestro país y eso se ha vuelto habitual para la sensibilidad de una mayoría. Pero un acto así está cargado de simbolismo y representa una manera de decir que algo ha fallado y seguirá fallando.

La movilización se ha dado en México pero también en Latinoamérica, digamos Iberoamérica, porque España tampoco se ha quedado atrás, ¿crees que con el tiempo podrían intervenir otras manifestaciones artísticas?

Por supuesto, en otras países la respuesta no es solo de parte de la poesía o de los ideólogos, también hay teatro, pintura, danza. En frente del teatro nacional (en San Salvador) en un principio hubieron manifestaciones y otros gremios artísticos participaron. Tiene que ser así. Es parte del simbolismo social que nos relaciona a todos.

Darías un mensaje al resto de latinoamericanos que resienten el caso de Ayotzitnapa así como también a otros desaparecidos durante tantos conflictos armados.

Hay un interés en las altas esferas y eso impide que ciertos sectores del pueblo no reaccionen, pero los que sí reaccionan nunca se les puede detener. Cuando se comete una injusticia todos deberíamos reaccionar. El 26 de septiembre recordamos con poesía a los 43 desaparecidos así como también a los desaparecidos en El Salvador por la misma violencia contemporánea.

En San Salvador hay un muro de mármol con los nombres de desaparecidos en 12 años del conflicto armado. Algunos son de la idea de tener un micro muro de los lamentos para todos aquellos que desaparecieron por la violencia generada por parte de las pandillas y las autoridades.

El poeta Misael Arias piensa que es aberrante que casos como el de Ayotzinapa no haya sido resuelto y matice la incertidumbre: “Vivimos un tiempo donde las redes sociales juegan un papel vital para manifestar los actos más repudiables de una sociedad que cada vez se torna más tolerante con la violencia. Vivos se los llevaron… y Ayotzinapa estarán presentes por un largo tiempo en nuestra historia latinoamericana plagada de golpes de Estado, revoluciones fallidas, dictaduras vacilantes, Estados inestables… pero en San Salvador la poesía joven se mantendrá unida a la voz social”.

obed

Waldemar Romero. Joven poeta salvadoreño. Fundador del Círculo literario Mishima para promoción y difusión de la literatura joven en San Salvador. Es realizador audiovisual de dos cortometrajes y trabaja como periodista en el periódico cultural Contracultura.

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