EL SINUOSO ROSTRO DE ‘NEGRA’ DE JOSÉ DUCHEZ (SIN SPOILER)

POR Jousé Andrés Moz

20046760_10214178176908843_4816724193269852841_n.jpgNEGRA, de José Duchez, es producto claro de un proceso oscuro de observación y descripción honesta y detallada de la naturaleza del ser humano, tanto de quien se encuentra desequilibrado psicológicamente, o en su defecto, atacado por fuerzas oscuras, o aquél que simplemente actúa con la satisfacción y la libertad de quien se piensa no observado.

La novela, resulta toda una experiencia descriptiva, que se apoya –en reiterados momentos –de un tono poético, que alcanza la convergencia con la filosofía en el centro de la misma, donde nos enfrentamos a un fragmento onírico y delirante. La velocidad de la narración, sin embargo, no se ve afectada por este tipo de descripción, puesto que todo lo que es dicho ayuda a construir el esquema psicológico de los personajes y sugiere parte de sus intenciones, esto desde una percepción muy personal, evocando de alguna manera, el estilo del estadounidense Scott Fitzgerald.

El autor, desde un inicio, es capaz de plantar dudas, de mantener al lector descifrando y desconfiando, mientras forja un camino que no dirige hacia ninguna otra parte que no sea un pozo plagado de incomodidad, sufrimiento, oscuridad, mezquindad, putrefacción del espíritu, hipocresía, sexualidad, máscaras, miseria y sobretodo: espejos donde el lector tendrá el terrible placer de sentirse identificado.

Finalmente (y con el afán de no comprometer la trama de la novela ante sus nuevos lectores) es NEGRA, por sobre todas las cosas, un juego complejo y bien estructurado, que bebe de los distintos recursos que históricamente se han ido desarrollando en el paso de la novela moderna y que en su momento de ‘‘cierre’’ permite y exige la relectura, para poder encontrar las sutilezas que el autor derrama por distintos lugares, siendo alguien que gusta más de sugerir que de explicar, provocando ese efecto perverso de diafanidad en sus últimas páginas, esa sensación de haber sido inteligentemente engañado, que no experimentaba desde hace más de cinco años, específicamente en una tarde lluviosa en que terminaba de leer el cuento ‘‘El puente sobre el río del Búho’’ de Ambrose Bierce; esa certeza: de que el narrador siempre tuvo el control.

MOZ.jpgJosué Andrés Moz (San Salvador, 1994) Poeta y gestor cultural. Actual estudiante de la Licenciatura en Letras en la Universidad de El Salvador. Ha publicado poemas en revistas y en distintas antologías dentro y fuera de su país. Publicó Carcoma (Editorial La Chifurnia, 2017). Miembro de Fundación Metáfora, miembro y fundador del Colectivo Cultural Metafilia. Miembro del equipo coordinador del Festival Internacional de poesía ‘‘Amada Libertad’’, y director de los ciclos permanentes de poesía: ”Los Heraldos Negros” y ”La Hora de la Ceniza”.

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